F O T O G R A F Í A S



A  COSTA  DA  MORTE - 4

Camariñas es una villa marinera que se encuentra en frente de Muxia, pero al otro lado de la ría, y que para ir de una a otra, es necesario bordearla muchos kilómetros. Su nombre, proviene de un arbusto “la camariña”, que es muy frecuente en el municipio.

Estuvo poblada en sus orígenes por los celtas, conservándose en muy buen estado lo que fueron sus moradas, “los castros”. En la Edad Media se introdujo en la zona, “el encaje de bolillos”, que las “palilleiras” han ido mejorando a través de los años, siendo hoy en día y en el mundo desarrollado, muy conocidas y cotizadas sus producciones de encaje.

Pero, sobre todo, Camariñas es de sobra conocida por su relación violenta que mantiene con el mar, su medio de vida desde tiempos inmemoriales, habiéndose cobrado muchísimas vidas en los múltiples naufragios acaecidos en sus agrestes costas. Es tristemente famoso, el buque escuela inglés, el Serpent, que se hundió en la playa Trece (grupo de calas agrestes y salvajes, hoy en día protegidas), con 175 personas a bordo, salvándose solamente tres dellas. Se dice que la tragedia se debió al empecinamiento del capitan al confundir su situación con las cercanías de Fisterra. Allí fueron enterradas y el lugar se conoce con el nombre de “Cementerio de los Ingleses”.

En sus zonas acantiladas crecen percebes de una excelente calidad, así como otros tipos de mariscos que hacen las delicias gastronómicas de propios y extraños.  

 
Diferentes panorámicas de la ría de Camariñas, en las que se observa la mar inusualmente en calma, a pesar de mostrarse un cielo muy encapotado y, aparentemente, de tormenta.

 
 

Aunque el Faro de Fisterra tiene la fama de ser el fin del mundo, no es el punto de España situado más al Oeste. Quien realmente cumple este requisito es Toriñan, situado algo más al norte, siendo el segundo en Europa, tras el Cabo da Roca en Portugal, que es el que le corresponde el título de ser la porción de tierra más occidental del viejo continente.

Pero el más temido, sin duda alguna, es el Faro Villano, situado en el cabo Vilán, la zona más peligrosa de “A Costa da Morte”. Se eleva 125 metros sobre el nivel del mar y su potente cañón de luz, alcanza los 55 kilómetros de distancia si las condiciones meteorológicas no son muy adversas. Desde el edificio principal al faro, ha sido necesario construir un paso subterráneo para poder evitar las constantes y duras inclemencias climatológicas.

Para alcanzar este lugar es necesario hacer un largo recorrido a través de carreteras que discurren por una orografía muy  agreste, y en las que a veces, no han recibido asfalto alguno. Los habitantes se alejan de estas zonas por lo aisladas y las constantes inclemencias del tiempo azotándolas. Pero se disfruta de un paisaje sobrecogedor y a la vez, impresionante y maravilloso. Es difícil de explicar algo, que en ocasiones, hasta la vista se niega a creerlo.

 

Este islote rocoso situado enfrente del faro recibe el nombre de “Vilán da Fora”, tiene una altura superior a 25 metros. A pesar de ser muy agreste y recibir las constantes rachas del fuerte viento del Norte, allí se pueden ver algunas especies de aves; cormoranes, alcatraces y otras, capaces de sobrevivir en condiciones tan adversas.

El oleaje es impresionante y en los meses de puro invierno, producen la senación de querer cubrirlo por completo. Son muchas las leyendas que corren de boca en boca sobre este impresionante lugar.

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