Una
de mis aficiones
favoritas es la fotografía y cuando salgo
acompañado de mi cámara, trato de
disfrutar de todo el encanto de lo que me rodea, que aunque parezca lo
contrario, cambia de apariencia visto encuadrado en un formato
pequeño, se
elimina lo no deseado y se concentra en lo que realmente vale la pena.
Claro
está, que esto no siempre se consigue, al menos, en las
manos de un aficionado
como yo.
Me
gusta captar y congelar instantáneas que se
modifican y varían en el tiempo, a veces en
cuestión de segundos y que en
muchas ocasiones, no volverán a repetirse, al menos, con la
misma apariencia y
belleza. En otras ocasiones, por la velocidad de disparo, se captan
momentos
que el ojo humano no puede apreciar directamente o sucede con tanta
rapidez que
es imposible de visualizar.
El
movimiento de las olas del mar rompiendo contra un
acantilado, el vuelo de una gaviota, la incidencia de los rayos solares
en un
momento dado y sobre un paisaje cambiante, esas formas
erráticas de unas nubes
meciéndose al son del viento o el agua surgiendo de un
surtidor para caer
mansamente en miríadas de gotitas que actúan como
un prisma óptico y descompone
la luz del sol en un hermoso arco iris.
A
menudo, se producen sensaciones que hipnotizan la
mirada y te impiden separarla de la belleza siempre cambiante del lo
contemplado.
Una
de mis debilidades es fotografiar el rostro
humano, tratando en la mayoría de las ocasiones que no
descubran mis
intenciones y pueda plasmar lo que realmente considero interesante. Es
difícil
captar lo que realmente quiero, ya que cuando lo visualizo, apenas
dispongo de
tiempo para reaccionar y actuar sobre el disparador, y cuando lo hago,
ese
dulce instante ya ha sucedido y perdido en el tiempo.
Mi
deseo es trasladar a esta página, algunas de las
fotografías que considero interesantes. Espero que todo
aquel que me visite,
disfrute un poquito contemplándolas, lo que sería
para mí una gran satisfacción.

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